
La Mancha se unió a la fiesta y cumplió sus promesas: Techos altos, larguísimas jornadas de vuelo e incluso los ansiados cúmulos aparecieron un par de días.
Sin ser dias especialmente atómicos, los más aventajados pudieron hacer vuelos de distancia, varios 300 y hasta un 500 km.
Esta semana de vuelo la promueve desde hace varios años el RACT durante el mes de julio con estupendos resultados gracias a una excelente infraestructura, ideas claras, buena organización y ganas de volar por encima de todo. La semana de Lillo es una oportunidad para acumular experiencia, horas de vuelo y progresar, cada uno a su nivel en el vuelo de distancia, en buena compañía y en un entorno agradable y acogedor.







Jesús listo para su vuelo de suelta, como un socio más del RACT en el Puchacz . Después de la suelta, su primer vuelo finalizaría tras 4h 59 minutos… sin perder el buen humor. Al día siguiente se soltaría en el ASW 15.










Pues el año que viene más… que 12 meses pasan rápido y a ver si nos animamos a ir en un grupo más numeroso, la salida merece la pena.
Muchas gracias a los amigos del RACT por su hospitalidad, y ¡nos vemos en Benabarre en agosto!





